martes, octubre 18, 2005

FORMACIÓN DE IDEARIO SD: Un descubrimiento sorprendente

17 de octubre
María Reyes Romero.- Es la segunda reunión de Sociedad de Debates desde que empezó el curso, pero ya van a ponerse manos a la obra y las ganas de empezar se saborea el ambiente. Tendrán la primera sesión de formación sobre el Ideario de la UFV.

Una mesa en la cafetería de la Universidad de unas 12 personas, no demasiadas quizás, pero con tanta ilusión que sin duda son suficientes. Tras una animada comida en la que cierran la fecha para la jornada de programación y no dejan de comentar nuevos proyectos, el grupo va a la biblioteca tan animado que cualquiera diría que van a estudiar un texto para una posterior reflexión comunitaria.

Ya en la biblioteca, ocupan dos mesas completas. Nunca había visto un grupo tan grande llegar junto para estudiar una misma materia. Las caras cambian al instante. La expresión risueña que traían por la escalera, se transforma en una mueca de concentración. Algunos se ponen las gafas, otros cogen un boli para morder, pero todos leen. Me asomo con cautela, mirando por encima de reojo para averiguar qué es aquello que leen con tanto ímpetu. El borrador de ideario de la UFV, un texto denso y teórico que no sabemos muy bien para qué sirve. Pero ellos están atentos, subrayan, niegan con la cabeza, comentan entre ellos… completamente interesados en ese texto que, a mí, a primera vista, tanto me aburre.

Un chico joven con barba va llevándoselos uno por uno a una de las salas de estudio. Me parece que se trata de Álvaro Abellán, un profesor de periodismo de la Uni que además es director de Sociedad de Debates. En la sala de estudio tratan los objetivos personales de cada uno y el nivel de compromiso que van a adquirir por y para Sociedad de Debates durante el curso.

Finalmente y después de aproximadamente una hora y media, cuando ya todos han pasado por la entrevista y parece que han terminado de leer el ideario, se levantan envueltos en cuchicheos y salen de la biblioteca. Nada más poner un pie en el pasillo, vuelven las voces a su nivel habitual: comentarios, risas, proyectos… Incluso me parece oír que uno de los chicos con aspecto de juerguista está planeando una fiesta para el viernes siguiente.

Van hacia el nuevo despacho de Sociedad de Debates, en el sótano del Edificio E, las “catacumbas” como a veces les he oído llamarlo en broma. El despacho es más amplio y con una distribución diferente al anterior. Una puerta comunica con Generación Empresarial, así que supongo que ambos grupos trabajan estrechamente.

Se sientan todos. Algunos alrededor de una mesa redonda, otros en unos sofás, pero todos con carpeta, papel y boli en mano. Unos refrescos encima de una de las mesas del despacho, otorgan un ambiente más de reunión de amigos que de formalidad.

Comienza el director de Sociedad de Debates, que efectivamente era el chico de barba, planteando la actividad: una reflexión conjunta en busca de conclusiones acerca del ideario de la Universidad. “Ver si nos vemos reflejados en él, y si es que sí, en que parte”. En definitiva, buscarle sentido a ese documento que forma parte de mi universidad. De hecho, es el pilar donde se fundamentan sus ideales, y que ni siquiera me he leído.

La charla es ferviente, pero excepto en momentos muy determinados, todos esperan su turno de palabra y respetan las opiniones de los demás. Comentan sin temor alguno aquello con lo que están de acuerdo y aquello con lo que no del ideario. Preguntan lo que no entienden y proponen modificaciones que creen harán más cercano el documento al resto de alumnos.

Se introducen, de la mano del ideario y de la reflexión del mismo, en aspectos un poco más trascendentes, pero que sin embargo son temas del día a día que no nos paramos a pensar y que sin darnos cuenta crean un vacío en nuestro interior porque esa inquietud de preguntas sin respuestas que todos nos formulamos nos come por dentro. ¿Y por qué no hablamos de ello entonces? Pues quizás por vergüenza a lo que pensarán otros, o por miedo a las respuestas que podamos encontrar: la verdad siempre asusta. Sin embargo, ellos tratan los temas con naturalidad. Fundamentan a menudo sus intervenciones y defienden a capa y espada sus convicciones. Hacía tiempo que no veía a un grupo de jóvenes hablar tan claramente de lo que piensan sin dejarse llevar por lo que opina la sociedad en general.

Pero, a pesar de todo, es evidente el afán de aprender de todos entre todos. Podíamos describirlo como un verdadero acto universitario, tal y como lo definía Ortega: un grupo de maestros y discípulos que buscan conjuntamente mediante el diálogo la verdad. Y, quizás lo más sorprendente, es que disfrutan con ello.

Tras varias conclusiones sobre el ideario, y sobre temas que han ido saliendo sobre la marcha, dan la sesión por finalizada. Ha sido poco más de una hora de charla intensa, pero dinámica y, sobre todo, enriquecedora. Pero no se levantan y se van. Se quedan unos quince minutos más, hablando, comentando acerca de esa fiesta de la que antes oí hablar. Salen del despacho poco a poco hasta que únicamente queda Uge, el alumno colaborador.

El ambiente es distendido, se percibe el buen royo entre ellos, y eso que sólo minutos antes habían discutido muchos con posturas completamente enfrentadas. Ahora, sin embargo, o tal vez por eso, tan amigos.

Los sigo al coche y ¿Cuál es mi sorpresa? Se van varios de ellos en un coche y les oigo hablar de que se van a tomar unas cañas. ¡Cómo tienen que sentar después de una tarde tan densa! Dicen que las copas después del trabajo saben mejor, y si te las tomas con la gente con la que has trabajado, aún son mejores, o eso le he oído al chico con pinta de juerguista, que me parece se llama Nacho.

Se van. Me quedo en la puerta del sótano del edificio E y pienso durante unos minutos. Me parece que he hecho un descubrimiento sorprendente. Doy la vuelta, vuelvo a entrar en el pasillo y me dirijo sin pensarlo al nuevo despacho de Sociedad de Debates. Voy a hablar con Uge: Me gustaría venir la semana que viene.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

María me ha encantado

Un saludo para todos

2:42 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Tienes razón, Jordi. Muchas gracias por esta "acción contructiva". Propongo que la imprimamos a colro y la colguemos en el cristal de SD, a la vista de todos. ¿Qué os parece? Pido la copia a Aurora y, con ella en la mano, decidimos.

2:41 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home